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Cómo lavar el filtro de tu aspiradora

Sådan vasker du støvsugerfiltre

Un filtro limpio ayuda a tu aspiradora a mantener una potente succión, mejora el flujo de aire y reduce la cantidad de polvo y alérgenos que vuelven a circular por tu hogar. La buena noticia es que muchos filtros están diseñados para lavarse varias veces antes de necesitar un cambio: una forma sencilla de ahorrar y mantener tu aparato funcionando al máximo.

Antes de empezar: Consulta el manual de tu aspiradora para comprobar que el filtro es lavable. Algunos filtros están pensados solo para sustituirse, y lavarlos puede dañarlos y reducir su capacidad de filtración. Los filtros S1 y Move son lavables, pero siempre conviene revisar el manual antes.

Cómo lavar el filtro de tu aspiradora

  1. Apaga la aspiradora y desenchúfala. Si la has usado hace poco, espera unos minutos a que se enfríe.
  2. Retira el filtro. Abre la tapa del filtro y extráelo.
  3. Elimina primero el polvo seco. Golpea suavemente el filtro sobre un cubo de basura para eliminar los restos sueltos: así el aclarado será más eficaz.
  4. Aclara bajo el agua del grifo. Lava el filtro con agua fría hasta que el agua salga limpia.
  5. Nunca lo vuelvas a colocar húmedo. Sacude el exceso de agua y deja que el filtro se seque completamente al aire antes de volver a instalarlo.
  6. Cuando esté seco, coloca el filtro, cierra la tapa y enciende la aspiradora unos segundos para comprobar que el flujo de aire es normal.

¿Con qué frecuencia hay que lavar o sustituir el filtro de la aspiradora?

Por norma general, conviene revisar el filtro cada 6–12 meses (o antes si notas una pérdida de rendimiento). La mayoría de los filtros lavables se pueden limpiar y reutilizar 2–3 veces antes de desgastarse y necesitar un cambio. Si tienes mascotas, muchas alfombras o sufres alergias, puede que necesites limpiar y/o sustituir el filtro con más frecuencia.

Consejos de secado

  • Seca solo al aire: no uses radiadores, estufas ni secadores de pelo.
  • Déjalo en un lugar cálido y bien ventilado hasta que esté completamente seco (no solo en la superficie).
  • Organízate con tiempo: muchos filtros tardan al menos 24 horas en secarse por completo.
  • Si tienes un filtro de repuesto, puedes colocarlo mientras se seca el que has lavado.

Asegúrate siempre de que el filtro esté completamente seco antes de volver a colocarlo: un filtro húmedo puede provocar malos olores, reducir la potencia de succión o dañar el motor. Con un simple aclarado y un secado adecuado, el mantenimiento regular del filtro ayuda a que tu aspiradora funcione al máximo y mantiene el aire de tu casa más limpio durante más tiempo.